REDACCIÓN/ FOTOS: WIKIA, PIXABAY
Lunes 30 de enero de 2017
CIUDAD DE MÉXICO.
La Plaza de la Constitución, conocida coloquialmente como ‘El Zócalo’, es el corazón de la capital de nuestro país y uno de los símbolos más importantes para los mexicanos.
El Zócalo es una visita obligada tanto para extranjeros, para visitantes de provincia y para los mismos habitantes de la Ciudad de México, caminar por la explanada y observar los edificios que rodean las cuatro aristas del cuadro son un repaso visual de la historia de nuestro país y del folclor que lo caracteriza.
Ya sea que se llegue por metro -las estaciones Pino Suárez, Zócalo y Allende son las más cercanas- o a pie por los alrededores, mientras nos acercamos a esta zona, el bullicio aumenta, los sonidos de vendedores y organilleros nos recuerdan que nuestra cultura es un mosaico enorme.
En la plaza podemos ver la Catedral Metropolitana con 60 metros de altura, cuya construcción inició en 1573 y no terminó hasta 1813, por lo que la conjunción de los estilos renacentista, barroco y neoclásico lo hacen un deleite visual para los visitantes. La posibilidad del subir al campanario es tentadora, siempre y cuando estén dispuestos a subir cientos de escalones, aunque sin lugar a dudas la vista de la explanada a esa altura vale la pena superar cualquier miedo a las alturas o dolor de piernas. En el interior el bullicio de la zona del Centro se olvida y se respira una tranquilidad que solo se rompe cuando salimos a las calles y vemos al organillero o a las filas de plomeros, electricistas y carpinteros que ofrecen sus servicios.
En el lado izquierdo de la Catedral está el Palacio Nacional, sede actual del Poder Ejecutivo y testigo de varias protestas sociales desde el virreinato hasta la actualidad. En su interior se encuentra el primer Congreso Mexicano, el famoso Salón de Recepciones, y los murales de Diego Rivera, que representan los periodos más significativos en la historia de México.
Frente a la Catedral, se encuentra el Antiguo Palacio del Ayuntamiento, que hoy funciona como la sede de la Ciudad de México. Al interior se puede visitar los Salones de Virreyes, con los retratos de los 62 virreyes que gobernaron la Nueva España hasta la independencia.
Al lado derecho hay una serie de comercios, conocido como 'el Portal de los Mercaderes', donde también hay establecimientos de alimentos; y en los pisos superiores hoteles y restaurantes con las mejores vistas y balcones para los conciertos gratis que se ofrecen de vez en cuando en esta zona.
Así en tan solo unas horas, una larga caminata acompañada del movimiento citadino, el Zócalo hace un recuento de la historia de nuestro país a través de sus antiguas paredes, el hundimiento de sus calles y una enorme bandera donde en días donde el sol azota, la gente se coloca en línea bajo la sombra de la asta.
Por supuesto que el Zócalo no es solo un paseo histórico, también es un recuerdo de la típica gastronomía callejera, la cual va desde el clásico puesto de nieves y helados, los carritos de papas, chicharrones, fruta y verdura que por supuesto se acompañan con salsa y limón, los esquites y elotes que siempre ofrecen del 'chile que no pica' para los despistados y uno que otro vendedor de tacos de canasta que alegra el día de cualquier transeúnte con hambre.
Parada obligada para estudiantes, extranjeros y cualquiera que quiera pasar una tarde de fin de semana paseando por uno de los mejores lugares de la ciudad, el Zócalo no solo nos recuerda la complicada historia de nuestro país, también es un ejemplo perfecto de cómo los mexicanos hemos construido nuestra cultura a pesar de las adversidad y la cual mantenemos viva día con día.
Fuente: Excelsior


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